Estando en el coche con Óliver, mi bienamado hijo, esperando que nos den las horas para arribar a la deleznable escuela (¡a la que tiene que ir todos los días! Y digo deleznable porque ha dejado claro esta mañana que él odia el colegio; aunque en cuanto llega, parece, paradójicamente, amarlo, parece disfrutarlo como si se tratase de un centro de juegos, más que de un centro penitenciario... en fin); estando en el coche con Óliver, mi hijo, le he preguntado "sobre qué puedo escribir hoy en mi blog, mi famoso blog, paralipomena", y él, ni corto ni perezoso, bueno, un poco perezoso sí que estaba, que era bien temprano, me ha dicho: "pues sobre mí, un guay al que le gustan los videojuegos". Esto de preguntar a Oli sobre qué escribir no viene a que se me hayan acabado las ideas, ni a que piense que las suyas serán mejores que las mías, sino que sigo dándole vueltas al tema de escribir sobre cualquier cosa, es decir, escribir por escribir, sin importar quién te lea y ...
😮😮😮
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