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Nuevo poema de Poe

 Coincidiendo con la preparación de los eventos por el aniversario de la muerte de Edgar Allan Poe, se ha encontrado enterrado bajo trastos que pertenecieron al genio, en un viejo arcón que se exponía en su casa museo, un poema autógrafo en el reverso de una página de un volumen de Ovidio. Dado que este increíble hallazgo no ha tenido la más mínima repercusión en España. lo publico en este humilde blog para que al menos unos pocos puedan disfrutar esta maravillosa pieza: Caminaba perdido por el bosque La blanca luna había ya pasado De amiga, de agradable compañera A pérfido espirtu de ovalada faz Desde la comisura de su boca Goteaba fatídico veneno Que se extendía cual peste o maldición Tornando lo terrible en más grotesco Lo nefando en pesadilla infinita Y de sus ojos de demonio errante Que a su paso oscurece las estrellas Su mirada hacía temblar las almas… Y yo, ya desesperado, demente Subí al promontorio que descollaba En aquel bosque negro y retorcid...

Poema de hoy, siempre

Me gusta cómo te quedan todos tus vestidos, todos  Me gusta cómo, mientras barres En chanclas, levantas los deditos de los pies Dando cortos pasos, bailando El baile de la escoba y el recogedor Me gusta tu desgana mañanera Que va acompañada de divertidos resoplidos De sonrisas, de tu lucha contra el gigantesco deseo de volver a la cama De retornar a la madriguera Un ratito más. Me gustan tus piernas. Me gusta mirarte mientras te peinas Trenzas, cirilas y volver a empezar Si acaso no quedaste contenta Con el resultado final No me gusta que después De tanta belleza, de tanto gustar Salgas de casa para ir a trabajar.

Entre los huesos (para Marina)

Ayer cuando te llamé feita Te giraste y me sonreíste Y hoy me he levantado temprano (Como siempre) Para escribir que me sonreíste (Esta pulsión mía de escribir...) Y que fue, la sonrisa, maravilla Compendio de tus otras sonrisas Desde la primera que te vi Hasta la última. Redención. Y me dijo la sonrisa: (Bueno, me dijo más cosas Muchas más) Ven. Y fui.  Y vimos un capítulo de Stranger Things ¿Recuerdas? Y bebiste conmigo mi tercera cerveza Y yo, claro, pensé en huesos Huesos viejos de olvidados enamorados Que, abrazados, murieron  Tal vez sentados en un sofá  Y entre los huesos imaginé que crecía Laurel salvaje, romero y estramonio (El triunfo del Amor La felicidad que se queda, no se va Y el sueño que no termina).

Advertencia del pimpollo solitario

No os riáis de mí, hijos de puta ¿Acaso no veis que tengo manos con que poder usar un cuchillo Dedos con que apretar un gatillo Y un cerebro que fácilmente se da a la perfidia  En busca de una garrafa de 5 L y una gasolinera? No os riáis, hijos de puta Que la depresión lleva igual al suicidio que al asesinato Morir matando O matando, morir Y ya no habrá risas Ni hijos de puta.

Oda a Vicente Ortiz

Vicente Ortiz me ha devuelto la música Públicamente lo celebro Públicamente lo agradezco Vicente Ortiz es mi amigo Mi benefactor Mi bienquerido ¡Alaben los mismos dioses a Vicente! ¡Alaben a Vicente pobres y ricos! Sea con él el pollo a la barbacoa La birra, el helado La blanca y sagrada cocaína Chupitos de Anís del Mono Los cuentos completos de Maupassant Vicente me dio de nuevo a Javier Bergia A Pedro Aznar, a Phil Anselmo Alaben hombres y genios a mi benefactor Gracias, Vicente Puede que hable más el alcohol que yo... Pero te quiero, tío, te quiero.

Declaramiento

Me declaro dependiente de la felicidad de: a) Mi mujer  b) Mi hijo primogénito c) Mi hijo segundogénito También de su bienestar en general. Antes de acostarme debo considerar cumplimentados los costes diarios de felicidad y bienestar, y si no: sea la maldición conmigo. Sirva esta declaración, o declaramiento, para pública exposición de mis sentimientos, de mis dependencias; y condéneseme, impío, de no tratar por todos los medios de conseguir las tales tres felicidades y bienestares. Fechado hoy, con peso de eternidades, y firmado con sangre y cabezazos.

El puto San Mateo 7,7-12

Me he metido dentro del cubo de la basura para buscar mi desayuno No bastó con alargar la mano No bastó "pide y se te concederá" Pedí, sí, y una voz detrás de mí (En forma de parábola Sería un viejo usurero o algo así) Que supongo era la del "maligno" Me dijo: "Anoche vi cómo tiraron allá al fondo las sobras del restaurante aquel donde van a comer los señores" Y he aquí que hundí mi cuerpo en el contenedor  Y buceé kilómetros y kilómetros de basura, mierda, podredumbre Arrastrándome entre cristales rotos Deslizándome sobre clavos oxidados Respirando las miasmas de trapos que limpiaron vómitos, de pañales mal cerrados Y llegué aquí, al fondo A las frías sobras de anoche A mi desayuno Y una absurda sensación de triunfo llena la mente miserable de este rufián ¡¿Habrá alguien en el planeta capaz de entender mis versículos?!