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Mostrando entradas de febrero, 2022

Contra las palomas

 Me gusta escupir sobre las palomas Son ridículas cuando se sacuden Mi gargajo. Mas sin parar acuden En busca de más: ¡tienen mentes romas! Me gusta escupir en montes y lomas En agujeros, simas... ¿Me conducen Instintos bajos? Puede. Que no lucen Decía mi madre. Fuera de bromas: Qué asco me dan las putas palomas Y si este, mi asco, a bien no te lo tomas Pues a ti también te darán por culo (De mí no obtendrás ni perdón ni bulo) ¡Vaya mi soneto contra esas aves! A ti también te asquean, y lo sabes.

La lista

 [Este relato fue leído por primera vez en el programa de Twitch TV, o como se llame eso, Forjadores De Relatos. Pero lo publico aquí para los estudiosos de mi obra] * -Ese hijo de mala madre se ruborizó como una señorita cuando desenfundé el cañón. Te juro por la tumba de mi padre, fuese quien diablos fuese, que el alfeñique hubiera preferido estar en ese momento en medio de las grandes praderas siendo pisoteado por una estampida de long horns, jajaja, pero no: allí estaba, frente a la boca negra de mi Colt, que se moría de ganas por meter baza en la conversación. Así que lo cantó todo, Gonzalvez... -No sé qué te dijo ese hijo de mil fulanas, McCarthy, te juro que... -el entrecortado ruego fue callado por la detonación del incansable Colt de McCarthy, que tranquilamente procedió a sacar un pedazo de papel cogido a la banda interior de su sombrero, y un trozo de carbón afilado de uno los huecos de su cinturón canana. Tachó el último nombre de su lista: Gonzalvez.  Se cuenta q...

A Juan (un soneto)

Hoy ha muerto la madre de un amigo Y con ella mi padre ha vuelto a morir Y yo no sé si llorar o si reír Mientras pienso en quién morirá conmigo Moriré solo, pero al evocarme Cuando alguien se acuerde de mí, ya muerto Ya por siempre descuidado mi huerto Sin nada en la Tierra que pueda atarme Evocarán conmigo otras mil muertes Aunque andemos por diversas vertientes Compartimos, hermanos, final suerte La oscuridad, el olvido, la muerte ¡Qué importa si evocan nuestra figura Con amor, odio, pesar o ternura!

Las preposiciones (un soneto)

 Hoy ya no tengo más penas que llorar Se me fueron todas, ay, con un gesto Al ver que tú, con movimiento presto Apartabas mi mano, que acariciar Pretendía, solamente, tu vientre Mas a porfía niegas mis caricias Antaño saludadas con albricias... No puedo tocar sobre, bajo ni entre Ni estar cabe, con, ni para, por, según... ¡Mátanme todas las preposiciones! Voy renegando de antiguas lecciones Incluyo en las preposiciones "algún" Será preposición de cercanía: Acariciarte de nuevo algún día.

Humareda de amor (soneto)

 Cómo quisiera contigo fumarme Todos los cigarrillos que te fumes Cogiéndote, para que no te esfumes Y para que nunca dejes de amarme Y si no sujetándote a la fuerza Quisiera retenerte con canciones Con versos leídos como oraciones Con mi amor recto, ¡que nunca se tuerza! Y sobre todo fumar de tu mano Y ya de paso acariciar tu pulgar Y deslizar mi dedo por tu palma No importa si es un vicio, si no es sano No importa si nublo con humo el lugar: No va a haber mal si mi alma toca tu alma.

Rap improvisado

 Acabo de redactar mi testamento y ya me estoy arrepintiendo de haberle dejado todo a ese patán que tengo por hijo. Pero ¿a quién se lo iba a dejar, si no? ¿A mi vecino? Lo cierto es que mi vecino se ha portado muy bien conmigo durante el tiempo que nos conocemos, hace hoy exactamente ventiún años. Bueno, no sé cuánto tiempo hace, me lo he inventado. Pero mi vecino se ha portado muy bien conmigo, eso es verdad, nunca me ha denunciado y nunca ha venido a tocar a mi puerta para quejarse del ruido ni de otras cosas. Excepto en cierta ocasión, que vino a quejarse de que nunca nos tomábamos una cerveza en su porche; «a eso hay que ponerle remedio» dictaminó. Empujó mi silla de ruedas hasta su porche, y la subió escalón por escalón, ya que su porche carece absolutamente de rampa para minusválidos. Yo iba andando al lado mientras él movía mi pesada silla de ruedas sin quejarse y sin preguntar siquiera para qué o porqué, ni por qué (separado), llevaba yo, a do quiera que fuese, esa pesada...

Nuevo soneto de Garcilaso

 Soneto atribuido a Garcilaso de la Vega, que rondaba en vida de este de mano en mano, en la corte y en las villas, haciendo las pecaminosas delicias de los fogosos españoles de la época.  ¿Tu rostro se tiñe de colorado? ¿Tiemblan tus deliciosas, blancas piernas? ¿Las que antes eran imágenes tiernas Se te presentan hoy como pecado? ¿Acaso el deseo por el amado Se te está tornando en ansias eternas Prurito inaguantable? Por cavernas Por páramos baldíos... has vagado En pos de apagar aquesta quemazón Sin conseguirlo, pues tal es el calor Que se desata adentro tu corazón Que ya ni en llegando a los polos, mi amor Calmarlo puedes. ¡Cura esta demencia Ajuntando tu esencia con mi esencia!

Cronos y Yo

 En tanto que Cronos, a su albur absurdo, no al mío, midió los versos del mundo a mi alrededor, yo, entre anaqueles polvorientos combados por el peso de la fantasía -o la sabiduría, que acaso sea la misma cosa- conté mi tiempo saltando del lomo al lomo de uno a otro libro. Ahora, viejo yo ya, Cronos -más viejo aún- se intenta reír de mí: pero su boca se petrifica horrible en una mueca sardónica, y fracasa. He vencido. No importa si me guardan, fríos, enfermeros y celadores o, cálida, mi amante familia. Ya soy pleno.  Oh, Cronos, muere conmigo.

Coplilla para Marina

 Cuatro arcos se tensan en mi estómago Cuando responde tu boca a mis besos Y cuando tu mano habla con la mía Estalla mi alma en loca algarabía Tu piel pegada a mi piel es eterna Eterna dicha, bálsamo infinito ¡Que se mantenga encendida esta llama Aunque la carne se extinga en la Nada!

La Piedra Mágica del Valle del Lobo

 Llevo años buscando en viejos mapas y tratados la Piedra Mágica del Valle del Lobo. Pero no he encontrado siquiera el valle; aunque algunos lugares del mundo parecen responder a las fantásticas definiciones que de él se dan, en cierta medida al menos (tiene uno que separar el grano de la paja).     Hay un valle remoto en Iskander, rico en leyendas y peculiar folklore, que podría ser el del Lobo. Allí se habla de una montaña que aparece y desaparece dependiendo de ciertos eventos cósmicos: Borat al'Rut.    El explorador británico C. J. Nicholson dejó registrada en su cuaderno de campo la visión de aquella montaña en Iskander, después de haber pasado cosa de un año viviendo en una de las aldeas del lugar: «la montaña apareció acompañada de un tremendo sonido como de trueno, el jefe del lugar gritó una bienvenida enrevesada, la que brindaría a un noble visitante, y el pueblo estalló en animado jolgorio, semejante al que se forma en las fiestas de la cosecha....

Otro Carpetazo

 [Este relato policial fue leído por primera vez en el programa de Twitch TV, o como se llame eso, Forjadores De Relatos. Pero lo publico aquí para los estudiosos de mi obra] -Las puertas y ventanas estaban cerradas desde dentro. -Sí. -Por lo tanto fue un suicidio. -¿Se apuñaló a sí misma sesenta y siete veces? -Eso parece. -Señor, se trata de su mujer, y alguien la ha asesinado. -Las pruebas, chico, son irrefutables: nadie pudo entrar ni salir, ¡no es una repetición del misterio del cuarto amarillo! Esto es la realidad, no la burda ficción. Y las pruebas dicen que se suicidó. -Lo que usted diga, comisario. El subalterno, no muy contento pero obediente, cerró el expediente de un carpetazo; y el comisario abrió su chat en la aplicación de citas calientes: «Está hecho, te dije que la realidad siempre supera la ficción, hoy quedamos en mi casa».

La entrega (Una historia de amor)

                  —Aprieta.             —Si aprieto más, cariño, te voy a reventar la polla.             —En las instrucciones decía que se podía apretar, que tiene un topecillo por si acaaaa… —Su mujer cortó la frase con una decidida vuelta de tuerca al nuevo juguete sexual, “El Estrangulador”. La solapa de la elegante cajita aseguraba que prolongaba la erección   no solo en tiempo y potencia, también en magnitud y en no se sabía cuántas cosas más. Y lo cierto era, pensó ella, que de momento parecía funcionar.             —¿Te duele?             —No, bueno, no estoy seguro, la tengo como entumecida. Pero mírala, nunca antes estuvo tan enhiesta.           ...

Entrevista de trabajo

 He llegado con más de media hora de antelación, siempre lo hago. Me quedo sentado en mi coche, revisando sus fallos, que solo el dinero podría corregir.     Otra entrevista de trabajo. Fingir, sonreír, ser otro. Quien quiera que sea que esté al otro lado de la mesa sabe que estoy fingiendo; los dos lo sabemos, pero seguimos, como si el espectáculo tuviese que continuar.    Cuento el mismo cuento y recibo idéntica respuesta. Me dejo magrear por cuestiones que supuestamente "sirven para conocernos mejor". Que si tengo familia, que si aficiones... Nunca preguntan directamente: ¿serás un buen esclavo?    Pero lo seré. Bueno, lo sería si me dejaran, a cambio de pan, agua y unas monedas. Pero no, de momento soy demasiado viejo, o feo, o flaco para cualquier tipo de trabajo.    Cada día que pasa llego a la nueva entrevista de trabajo con la cabeza más agachada. Un día, tal vez, la cabeza me colgará ya entre las piernas; y me la pisaré al entra...

Triste

    Si estuviese solo un poco más triste de lo que ahora estoy, se desconectarían todas mis funciones y no sería más que un pedazo de carne, o de esta materia que parece carne, tirado en la cama. Muerto, inerte, cosa, trapo.    A lo mejor dirían (no sé quién) que me había suicidado. Aunque no encontrasen ninguna marca, ni armas, ni sangre, ni nada que indicase ningún tipo de violencia. ¿Pero qué iban a decir si no, que morí de pena, como en una canción o un poema?    O a lo mejor ni siquiera nadie encontraría mi cadáver, ni las moscas pondrían huevos en mis ojos y mis oídos, ni las ratas arrancarían pedazos de mi carne fría; me apergaminaría, simplemente, sería una momia, y con el tiempo, solo polvo.     Polvo, todavía, triste.

Películas de miedo

 Me gustan las películas de terror, sí, pero antes de poner una debo asegurarme de que las luces estén encendidas, o mejor: de que sea de día y no vaya a llegar la noche antes de que termine la peli.     También me gusta que haya gente en casa, da igual si la ven conmigo o si andan danzando por ahí; me gusta que esté mi madre doblando ropa o cocinando, o mi hermana mirando su inagotable móvil. Entonces, las películas de terror se quedan en su sitio, en la pura ficción, en la broma. En una mentira.    En cierta ocasión aprendí, a mi pesar, la lección. Estaba solo y era de noche. Apagué la tele cuando hubo un fundido a negro y empezaron a desfilar los créditos. No digo que pasara nada preternatural; no digo que sucediera ninguna cosa que no debiera haber sucedido. Sabemos que esas cosas no ocurren. Pero jamás volveré a enfrentarme a ello, jamás.    Si sigo viendo películas de terror puede que sea, tal vez, porque me niego a admitir que es...